¿Qué vino después?
Comenzamos en un container y fuimos sumando aliados que comparten nuestros valores y visión.
Jóvenes, inexpertos, pero con muchas ganas. Comenzamos trabajando en una pequeña pero acogedora oficina: Un container en el jardín de la casa de los papás de Carlos. (Aprovechamos este espacio para mandarle un gran saludo a Carlos y Marcela y agradecerles por esos lindos y desafiantes años).
¡Y fuimos creciendo! A medida que surgían nuevas necesidades, necesitamos de la ayuda de profesionales, amigos y empresas identificadas con nuestros valores de marca.
Así, fuimos sumando gente al equipo en las diferentes áreas. Hemos creado lazos y amistades con fotógrafos, deportistas, ilustradores, viajeros y amantes de la naturaleza, formando así la familia Gnomo.
Este gran grupo de Gnomos nos ayudan a transmitir nuestro mensaje y poner en valor la naturaleza chilena. Además, sellamos grandes alianzas que nos permitan mejorar nuestros procesos y a su vez realizar acciones ambientales concretas.
Pero no todo era color rozas. Sabíamos que seríamos parte de la segunda industria más contaminante del mundo, pero a su vez esto nos permitía ser mucho mas influyentes en la solución. Es por esto que trabajamos con proveedores que nos garantizan la mejor calidad y certificaciones de productos reciclados y duraderos.
Otro gran hito en nuestra historia fue la alianza que formamos con Fundación Reforestemos.
En Gnomo destinamos parte de nuestras ventas a la reforestación de árboles nativos en la Patagonia chilena y la fundación nos ayuda a sacar el máximo rendimiento a nuestro aporte para plantar la mayor cantidad de árboles posible cada año.























